Vacaciones, familia, costa, relax... playa.
Me liberé del mundo, cambié de aires, de situación, desaparecí de mi sitio durante unos días...
Estabais allí, en mi pensamiento... ambos, pero en diferente situación.
Me engañaba a mi misma, no quería creer lo que estaba ocurriendo en mis sentimientos, no quería hacerme a la idea de la intensidad con la cual mis manos necesitaban tocar las suyas...
las de él... las del chico prohibido... me engañé, sí.
Pero nunca más lo volveré a hacer.
Porque las personas nos engañamos aveces para evitar situaciones incómodas, escuchaba la cabeza y dejaba el corazón atrás. Se trata de un error que millones y millones de humanos cometen varias veces en su vida.. y con situaciones realmente importantes, qué estupidez ¿no?
Sin embargo miraba las olas... de noche, la arena, el sonido del mar, la costa... cerraba los ojos, sentía el instante, olía la sal, mojaba mis pies y me imaginaba caminar contigo de la mano, con los pies descalzos y más tarde tumbarnos en la arena, olvidarnos de quienes somos, porque tú eres yo, y yo soy tú, sentirnos, dormir y despertarnos a besos...
Sentía tu corazón palpitando a la vez que el mío.
Y esque aquellos días no era consiente, no comprendía con claridad...lo que mi corazón me pedía con tanta fuerza...
Quería estar allí contigo, y como única compañía: el sonido del mar...
Quería estar allí contigo, y como única compañía: el sonido del mar...
Tu historia es como la mía pero al revés...yo soy la chica prohibida...Solo que la mía no tiene final feliz...él se queda con la equivocada :(
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